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Eros, Cupido y el Ángel del Amor

La representación del amor y su evolución en el pensamiento humano

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Eros de Lekythos Foto por Marie Nguyen © Creative Commons

Imagen de Eros de Lekythos, Museo del Louvre. Esta antigua imagen de Eros lo muestra con alas, muy parecido a las imagenes de ángeles del cristianismo.

Foto por Marie Nguyen © Creative Commons

En el principio, según dice la Biblia, Dios creó el mundo. Se infiere que los ángeles, espíritus puros, fueron creados por Dios inmediatamente después de crear los cielos pues "cantaban a coro las estrellas matutinas y todos los ángeles gritaban de alegría", según Job 38:4-7.

También decían los griegos que del Caos, estado original del cosmos infinito, surgió Eros, la manifestación más pura del amor. Eros se convirtió en un joven adolescente con alas, arco y flechas.

Con el tiempo, los ángeles fueron pintados con alas. Algunos, guerreros de las fuerzas del Cielo, llevaron arco y flechas.

Pasaron los años y Eros se convirtió en el hijo de Afrodita, la diosa del amor para los griegos. El amor que representaba llegó a ser sinónimo del amor carnal y el deseo. Para entonces era un joven adolescente que también se llegó a representar como niño alado.

Eros más tarde se convirtió en Cupido, hijo de Venus y Marte, para los romanos. Venus, su madre, era la diosa del amor y la belleza. Marte, su padre, era el dios de la guerra. Su hijo combinaba ambos atributos y pronto fue ese bebé pícaro que con sus flechas de guerrero y su imposible belleza, hace arder el corazón humano.

Luego llegó el cristianismo a las tierras de Cupido. Los ángeles, puro amor y espíritu, entraron en las mentes de los pintores cristianos, cuya herencia cultural seguía inspirada por el arte y la mitología de los griegos y romanos. Los artistas encontraron una vez más en los seres alados la manera más sublime de representar al amor. Pero este amor no era ya la fuerza primordial de la pasión y el deseo, sino el ágape, el amor incondicional que solo toma en cuenta el bien del ser amado. El amor a la humanidad.

Y a estos seres alados les llamaron putti, los angelitos bebé que comienzan a volar en la pintura renacentista, y que antes fueron cupidos y erotes. Hoy, muchos siglos después, los putti continuan volando en la imaginación humana y se les llama querubines. Son la representación más amada de un ángel pues su inocencia y ternura inspiran a volar con el corazón.

 

Cómo Eros se convirtió en el Ángel del Amor

Pasaron los siglos y muchos seres humanos olvidaron a Eros. Cupido se convirtió en el niñito alado de las postales de San Valentín. El ser humano mantuvo en su corazón a los hermosos ángeles del ágape, pero no supo cómo integrar ese otro aspecto del amor que Eros representó para los seres del pasado.

Los tormentos del amor, la pasión y el deseo ya no tenían un ser alado para personificarlos. Comenzó a surgir en el corazón humano el deseo de tener un ángel que atendiera sus peticiones de amor, un ángel que se pudiera llamar “el Ángel del Amor”.

Con la llegada del movimiento de la Nueva Era, surgió un interés especial en los ángeles y su interacción con los seres humanos. La Nueva Era permitió integrar los conocimientos espirituales de distintas épocas y culturas en una espiritualidad maleable, creativa y ajustable a las necesidades individuales del ser humano. De esta ecléctica base, nació el Ángel del Amor.

 

¿Son Eros, Cupido y el Ángel del Amor lo mismo?

La representación de Eros, Cupido y los ángeles en el arte antiguo, invitan a concluir que estos seres alados son variaciones de una misma idea. Sus representaciones contienen los mismos atributos.

Cuando se habla del Ángel del Amor como un ser espiritual, éste tiene aspectos de Eros. Puede ayudar a las personas que invocan su ayuda a mejorar las relaciones amorosas, conseguir pareja, lograr encontrar al alma gemela o unir el agape con el amor carnal para lograr una experiencia más plena de la divinidad en todos sus aspectos.

Sin embargo, al Ángel del Amor se le pide ayuda para mejorar o superar los obstáculos, mientras que la participación de Eros y Cupido en la vida del ser humano iba de acuerdo con sus caprichos. No les importaba demasiado el bienestar de las personas. De esta manera, el Ángel del Amor es un ser más accesible, servidor y compasivo. Su presencia no implica flechas traicioneras o la desdicha de Psyche al conocer la verdad de su amado.

El Ángel del Amor está presente para servir de guía y consuelo en esa difícil labor del alma humana: amar y ser amada. Su presencia hace real la posibilidad de encontrar la felicidad en pareja si se le ofrecen los sentidos a la vez que se le abre el corazón.

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